Entre aves suspendidas, tweed reinventado y referencias a la historia de Gabrielle Chanel, Matthieu Blazy presentó en París una colección que busca llevar a la maison hacia una nueva etapa sin perder de vista su legado.






Fotos: Mohammed Badra / EFE-EPA – Sarah Meyssonnier / Reuters
París, octubre de 2026. Chanel volvió a convertir el Grand Palais en un espectáculo. Para presentar su colección Primavera-Verano 2027, Matthieu Blazy llenó el espacio de 95 aves suspendidas en el aire, creando una escena que acompañó una propuesta marcada por la ligereza, el movimiento y la libertad.
La colección parte de una idea central: las distintas versiones de una misma mujer a lo largo de su vida. Blazy tomó como punto de partida la historia de Gabrielle Chanel para recorrer diferentes momentos de su trayectoria, desde sus primeros años vinculados a la costura hasta la construcción de los códigos que terminarían definiendo a la maison. Más que recrear el pasado, la propuesta busca reinterpretarlo desde el presente.

Foto: Sarah Meyssonnier / Reuters.
El resultado aparece en prendas que juegan con la transparencia, las siluetas fluidas y distintas reinterpretaciones del clásico tweed de Chanel. Uno de los principales experimentos de la colección fue el llamado smocked tweed, una versión más flexible y ligera del tejido tradicional que permite mayor movimiento y comodidad.
Las aves también se trasladaron a los propios diseños. Golondrinas y vencejos aparecieron en forma de botones, joyería y bordados, mientras que los accesorios continuaron explorando el universo de la maison. El desfile comenzó y terminó con la misma modelo llevando el 2.55 original perteneciente a Gabrielle Chanel, tomado de los archivos de la casa, como una conexión directa entre el pasado y esta nueva etapa.

Foto: Julien de Rosa / AFP
Incluso la belleza siguió el concepto. Los peinados de las modelos reinterpretaron el clásico French twist como pequeños nidos, acompañados por detalles de plumas y accesorios inspirados en aves.
Con esta colección, Blazy continúa construyendo su propia versión de Chanel: una que no busca abandonar sus códigos más reconocibles, sino hacerlos más ligeros, versátiles y contemporáneos. Y mientras las aves sobrevolaban el Grand Palais, la metáfora quedaba clara: para Blazy, mirar hacia el futuro también significa aprender a volar sin dejar atrás de dónde se viene.

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